COMENTARIOS
Dr. R. Gesto Castromil

Los cirujanos vasculares, en general, hemos considerado a la varicoflebitis como un proceso banal y de fácil y pronta resolución con medidas, podríamos llamarlas “conservadoras”, que algunas ocasiones requerían actuaciones quirúrgicas “menores”. Estas formas de tratamiento serían antiinflamatorios no esteroideos, calor local, vendaje elástico, deambulación y agentes tópicos como heparinoides sintéticos. Sin embargo, la utilización del eco-doppler para el diagnóstico ha permitido demostrar y constatar la propagación ascendente y al sistema venoso profundo en los casos que se produce. Así mismo, los estudios clínicos han demostrado una no despreciable tasa de embolias pulmonares subclínicas, al realizar de forma mas o menos rutinaria estudios diagnósticos en este camino. La irrupción de las HBPM, con sus buenos resultados y bajas complicaciones ha hecho que los cirujanos empezáramos a utilizarlas en el tratamiento de algunas formas de varicoflebitis, con muy buenos resultados, basado, sobre todo en experiencias personales. Pero la falta de estudios hace que las pautas de tratamiento no estén bien definidas y se puede decir, sin temor a equivocarnos mucho, que cada uno trata hoy la varicoflebitis un poco como cree que es mejor sin unos razonamientos consensuados ni basados en otra cosa que la experiencia personal. A la vista de los comentarios y resultados del análisis de la bibliografía más actual se puede proponer una forma de actuación ante la varicoflebitis, que a la espera de otras propuestas, sirviera de base a estudios clínicos futuros que acabaran con la actual dispersión de criterios. Mi propuesta, como punto de arranque para una discusión sería: 1.- Eco-doppler a todos los pacientes con varicoflebitis para descartar afectación del SVP y delimitación de la extensión de la trombosis en el sistema venoso superficial. 2.- Controles con eco-doppler: a los tres y ocho días de iniciado el tratamiento o cuando se constate progresión ascendente troncular. 3.- Tratamiento ambulatorio con HBPM con dosis ajustada al peso en una dosis cada 24 horas durante 8 días si no hay complicaciones. 4.- Vendaje elástico, antiinflamatorios no esteroideos y deambulación. 5.- En caso de progresión ascendente troncular hacia los cayados tanto de la safena interna como safena externa, ligadura quirúrgica de los cayados y tratamiento diferido quirúrgico de las varices. 6.- En caso de propagación al sistema venoso profundo, continuar con anticoagulación oral según pautas ya bien establecidas. Sirva esta propuesta de base para el inicio de discusión y posible establecimiento de protocolo consensuado para un estudio prospectivo como tema de trabajo del Capítulo Español de Flebología de la SEACV, si así se considera.