Día Mundial del Linfedema

Día 6 de marzo 2021

Grupo de Trabajo del CEFyL

Coordinadora: Paloma Domingo

Mª Antònia Bonany Pagès

Teresa Hernández Carbonell

Lourdes del Río

 

El día 6 de marzo se celebra el día mundial del linfedema. Desde el grupo de trabajo del CEFyL

queremos contribuir a la difusión de esta patología, tan poco conocida y mal tratada.

 

EL linfedema es un aumento de volumen que puede darse en cualquier parte del cuerpo y está provocado por un defecto en el sistema linfático. El origen es diferente según se trate de un linfedema primario o secundario.

Afecta entre 140 y 250 millones de personas en todo el mundo y es una patología a la que no se le otorga la importancia que se merece. La filaria es la causa más importante de linfedema en los países del tercer mundo pero en los países desarrollados la cusa principal son tratamientos del cáncer y supone el 90% de todos los linfedemas.

Sobre la incidencia de linfedema en España no existen datos globales.  En Europa occidental se estima es de 1,44/1000 habitantes. Un estudio realizado en Londres muestra un incidencia de 1,33/1000 habitantes lo que iguala las cifras a la úlceras venosas, y en Alemania 4,5 millones presentaban linfedema.

Sobre la incidencia del linfedema secundario tenemos algunos datos dependiendo del tipo de cáncer:

–                Sarcoma: 30%

–                Cáncer de mama: 29-43%

–                Tumores malignos ginecológicos: 20%

–                Melanomas: 10%

–                Tumores genitourinarios: 10%

–                Cabeza y cuello: 4%

Cuando hablamos de sistema linfático, se refiere a la red de tejidos y órganos distribuida por todo el cuerpo que se encarga de eliminar parte de los desechos del metabolismo celular y líquido que no se ha reabsorbido por el sistema venoso Tiene una parte superficial, ubicada justo debajo de la piel y otra más profunda, junto al sistema vascular y nervioso.

Un linfedema primario se da cuando una persona nace con pocos vasos linfáticos o pocos ganglios y su sistema linfático no funciona correctamente. Puede manifestarse en la infancia o estar latente y aparecer en cualquier momento de la vida. Es habitual que se desarrolle coincidiendo con los cambios hormonales, por lo que es frecuente encontrarlo en niñas adolescentes, confundiéndose en muchos casos con un esguince. La falta de conocimiento de esta patología puede retrasar en muchas ocasiones un diagnostico y tratamiento precoz.

Nos referimos a un linfedema secundario cuando la disfunción en el sistema linfático aparece como consecuencia de otras causas: una cirugía, radioterapia, una infección parasitaria, un traumatismo… y ello provoca una obstrucción, lesión o exceso de trabajo para el sistema linfático. De esta manera se produce un linfedema secundario en una zona del cuerpo próxima al problema que lo desencadenó. Por ejemplo, cuando una persona sufre un cáncer de mama, puede darse un linfedema secundario en el brazo; o cuando un hombre ha padecido cáncer de próstata, puede producirse un linfedema secundario en piernas y/o genitales.

Factores que se consideran de riesgo son:

  • Linfadectomia y número de ganglios extirpados
  • Radioterapia
  • IMC >25
  • La hipertensión arterial
  • Infección de la herida o seroma.
  • Quimioterapia

El linfedema es una patología crónica que no tiene cura pero si tratamiento.

Es necesaria la implicación de los equipos pluri y multidisciplinares dónde el diagnostico por parte del médico vascular es imprescindible para poder realizar los tratamientos más adaptados posibles. Instaurar un tratamiento precoz en estadios CERO-UNO  (dónde o no es perceptible la diferencia de volumen o es muy pequeña), debe ser nuestro objetivo para evitar la progresión del linfedema.

Se trata con Terapia Física Descongestiva (TFD o TDC) consistente en Drenaje Linfático Manual, vendajes o prendas de compresión-contención, ejercicio, cuidados de la piel y educación al paciente. La realización de estos tratamientos por fisioterapeutas especializados es imprescindible para obtener resultados óptimos y estables.

El drenaje linfático manual (DLM) es un tipo de terapia manual que preconizo Winiwarter  en 1982 y al que se le puede atribuir las primeras manipulaciones con la intención de reabsorber edemas. Pero no fue hasta 1936 con Émil Vodder  con quien nace la técnica de masoterapia denominada DLM. Es un componente fundamental en la dentro de la TDL que debe ser aplicado por fisioterapeutas especializados.

Existen distintas escuelas con diferencias en la concepción del tratamiento y la forma de realizar las maniobras siendo las más reconocidas: Vodder, Földi, Leduc, Casley-Smit, Ferrandez y Godoy. En un estudio piloto sobre la diferencia de efectividad entre la téncia de drenaje de Leduc adaptada por Ferrandez  y el método  Godoy encontramos un 24% de reducción del volumen con el segundo Método . En resumen podemos decir que no hay una sola técnica, y que no se pueden estandarizar los tratamientos. La historia clínica y las pruebas diagnosticas que la acompañan son la clave para realizar un tratamiento personalizado y eficaz.

EL DLM actúa sobre el sistema linfático superficial, favoreciendo la formación de la linfa. Las maniobras intentan reproducir la fisiología del sistema linfático favoreciendo la captación de macromoléculas y líquido intersticial, disminuyendo el volumen y consistencia del edema .

El tratamiento tiene una primera parte intensiva, cuyo objetivo es la reducción del volumen y su estabilización y una de mantenimiento para evitar un retroceso en los resultados conseguidos  y evitar la progresión. Hasta hace poco en la definición del linfedema se decía que era una enfermedad progresiva y sin curación. Con los nuevos métodos de tratamiento podemos conseguir en muchos casos una reducción de hasta el 95% del volumen o revertir la patología, por lo que según nuestra experiencia podríamos quitar de la definición la palabra “progresiva”.

 

Hasta principio de los años 20 el ejercicio estaba prohibido, realizar ejercicios vigorosos, repetitivos o excesivos con la parte superior del cuerpo a las pacientes con intervenidas de cáncer de mama por el riesgo de desarrollar un linfedema o empeorar el existente. E igualmente para los pacientes con linfedema de miembro inferior. Afortunadamente este paradigma ha cambiado y los estudios realizados sobre ejercicio y linfedema  concluyen que “los ejercicios de resistencia en sobrevivientes de cáncer de mama con respecto a al estado de su linfedema no tiene ningún efecto negativo y por el contrario lo disminuye”. Apareciendo antes en las pacientes que no  lo realizan.

Los ejercicios deben estar supervisados por fisioterapeutas especializados, un ejercicio mal realizado puede agravar el linfedema.

Puntos clave

  • El linfedema es una patología mal conocida.
  • En el linfedema primario que se desarrolla sobre todo en las adolescentes es muy importante un diagnostico precoz para poder desarrollar un tratamiento y que el volumen no progrese.
  • El linfedema secundario más conocido es el tiene lugar como consecuencia de los tratamientos por cáncer de mama. No debemos olvidar los linfedemas secundarios a otras patologías que a veces pasan desapercibido como edema de genitales  por cáncer de próstata, o edemas en las piernas como consecuencia de cirugías de cáncer de ovarios, útero.
  • Todos los linfedemas tienen tratamiento, independientemente de la edad del paciente y el tiempo de progresión del mismo.
  • La prevención es posible que muchos casos, por lo que es muy importante ver a estos pacientes y tratar las secuelas postquirúrgicas y realizar un programa de prevención incluso antes de las cirugías (no se hace en casi nigún sitio). En el Centro Vodder lo hacemos desde hace muchos años.
  • Los pacientes deben estar atendidos dentro de equipos pluri y multidisplinares.
  • Los tratamientos del linfedema deben realizarlos fisioterapeutas especializados.
  • El ejercicio es recomendable y no aumenta el riesgo de linfema, si esta supervisado.
  • El linfedema NO tiene cura, pero si un tratamiento que realizado de forma precoz puede evitar que se desarrolle y conseguir que  sabiendo que existe la lesión del sistema linfático, el volumen pase desapercibido.

¡¡PODEMOS CONSEGUIRLO!!